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Guyana, hinduismo en plena selva sudamericana

por Gonzalo Cazenave
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El ferry llegó del otro lado del río e hicimos los trámites migratorios. Al igual que para los demás países, los argentinos no necesitamos visa, sólo pasaporte. Eso sí: nos dieron sólo 15 días en el país. Pensábamos estar solamente una semana, así que era suficiente. En la estación comenzamos a buscar gente con auto que pueda alcanzarnos hasta Gergetown, la capital del país. Conseguimos a una china que iba hasta ahí, pero no hablaba inglés ni español, así que nos comunicábamos por señas. Además manejaba con barbijo puesto, creo que por el aire acondicionado.
Guyana antiguamente era colonia británica, pero se independizó en la década del ’50. Esta herencia del colonialismo británico puede observarse en la estructura económica actual del país: como lo único que hacían en su momento era producir aquello que Inglaterra necesitaba y enviarlo hacia allá, en este caso arroz, no cuenta con la infraestructura desarrollada de un país independiente. De hecho, Guyana es el país más pobre de Sudamérica. 
El idioma oficial en Guyana es el inglés (un inglés británico un poco deformado). La moneda utilizada es el Dólar Guyanés (GYD). Es una moneda devaluadísima, la gente sale a comprar a la calle con fajos enormes de billetes. Cuando nosotros estuvimos ahí, el cambio era de 100 GYD=0,5 Dólares estadounidenses. Los billetes están muy buenos, los dibujos son pintorescos y las letras tienen un estilo gótico que me gustó mucho. En este caso, si nos trajimos unos de recuerdo.

SelvaBillete de 100 GYD, imagen de Internet

Un aspecto muy llamativo de Guyana es la cultura hindú preponderante en el país. En la época en que aún era colonia británica, muchas personas de la India (también colonia británica por aquel entonces) fueron enviadas a la guyana a trabajar en los cultivos. Esas personas se asentaron y hoy en día son un pocentaje muy importante de la población. Además del hinduismo, abunda la religión protestante, y también vimos algunos rastafaris (por la influencia cercana del Caribe).
Siguiendo con el relato, llegamos a Georgetown, donde nuestra conductora china pasó a buscar a una chica que pudiera hacer de traductora entre ella y nosotros, para explicarle donde era que nos dirigíamos. Teníamos la dirección de la familia que nos iba a recibir, así que nos dejaron en la puerta de la casa.
Nos recibió una familia muy numerosa, y sumamente gentiles. Eran dueños de una rotisería, y siempre comíamos lo que preparaban para vender, por lo que conocimos muchos platos típicos hindúes, como el ruti, la carne al curry, el pollo al curry, el arroz con curry.. es decir, todo tiene curry, y bastante picante. Incluso el desayuno era arroz con curry picante. Si no tenés un buen estómago, quizás no sea un país conveniente para que visites.

viaje
Ruti, imagen de Internet. En lugar de pan, las comidas son acompañadas con ruti

dedoArroz al curry, imagen de internet

En los siguientes días recorrimos un poco Georgetown. Cabe aclarar que el turismo ahí es inexistente. Incluso no se ven mochileros tampoco, quienes no suelen hacer el circuito de las guyanas. No es un país para pasear por circuitos turísticos, sino para mezclarse entre la gente y empaparse de su cultura. La gente en Guyana es en su mayoría de raza negra,y los que no lo son tienen rasgos hindúes bien marcados. Como nosotros no eramos ni unos ni otros, todos nos miraban muy extraño. Tampoco somos unos arios de ojos celestes, pero aún así la diferencia era notoria. Sin embargo, la gente siempre fue muy buena y nos trataron de manera excelente.
Hay algunas cosas interesantes para visitar en la ciudad, como la Catedral St. George (una de las más altas del mundo construídas en madera). También es interesante el mercado, algun que otro parque y el antiguo faro, desde donde puede observarse toda la ciudad.

guyanaCatedral St. George

mochileroInterior de la Catedral

autostopEl faro visto desde abajo

surinameLa vista desde arriba del faro

guyanasNosotros posando con la ciudad de fondo

guyana francesaPequeño parque de la ciudad

Mi viaje por las GuyanasEste mercado funcionaba por la noche, y se podía pasar con el auto y comprar directamente sin bajarse. Una modalidad eficiente

sudamericaEn un supermercado encontramos leche Milkaut, que se elabora a 40km de Rafaela

El chico de la familia que nos recibía trabajaba para el gobierno, supervisando que los subsidios que el Estado da a los emprendimientos sean bien invertidos. Un día tenía que ir a un cultivo de arroz a supervisar y hacer una recorrida, así que nos invitó a ir con él.

SelvaPeritos clasificadores de granos

viajeCultivos de arroz

dedoRecolectores de granos

Tampoco queríamos perdernos una celebración hindú, asi que fuimos a uno de los tantos mandires de Goergetown a averiguar que día había celebración. Ese día nos dirigimos ahí, y nos dejaron participar muy sin ningún problema. El mandir esta repleto de estatuillas de diferentes dioses, tanto dentro como fuera. Antes de entrar al templo, hay que sacarse los calzados.

guyanaEstatuillas de dioses

mochileroMas estatuillas

La ceremonia dura unos dos horas mas o menos, y todos permanecen sentados en colchonetas mientras cantan canciones en hindi. Nos dieron un cancionero para que podamos cantar con ellos, aunque claramente no entendíamos nada del idioma.Luego realizan ofrendas a sus dioses, que son comidas que cada uno prepara en sus casas y las llevan (todas vegetarianas). Después hay un momento de meditación y reflexión interior. También se enciende el fuego sagrado y se le realizan ofrendas. Casi al final, se prenden velas e inciensos y cada persona debe acercarse al altar, tomar una vela y realizar 3 giros con ella en el sentido de las agujas del reloj. Por supuesto que nos invitaron a que nosotros también lo hagamos.

autostopDurante la ceremonia

surinameEl fuego sagrado

guyanasLas personas acercándose al altar

guyana francesaVelas y ofrendas

Al final de la ceremonia, todas las comidas que fueron ofrecidas se dividen en porciones y se reparten entre todos. A su vez, está también la bandeja principal de ofrendas, que nos la ofrecieron a nosotros por ser los invitados.

Mi viaje por las GuyanasNaty con la bandeja de ofrendas

Terminada la ceremonia, todos salen fuera del templo donde otras personas están esperando con mas comida y gaseosas para todos. Nos quedamos a compartir un momento con ellos y luego volvimos a la casa, muy contentos por haber sido partícipes de esta experiencia.
Terminados nuestros días en Georgetown, teníamos que seguir rumbo. Nuestro próximo destino era Venezuela, pero como la frontera entre éstos dos países es territorio en disputa, no existen pasos fronterizos (todo es selva).

sudamerica
Venezuela reclama el 75% del territorio de Guyana (conocido como Guyana Esequiba, marcado en el mapa)

Por lo tanto, la única forma de llegar a Venezuela es bajar hasta Boa Vista (Brasil) y entras desde allí a Venezuela. El problema es el camino hasta Brasil desde Georgetown: 500 km de tierra por medio de la selva. Aún así, nos aventuramos a hacerlo a dedo. En época de lluvia, se pueden tardar hasta 3 días en hacer ese camino. Afortunadamente, era época seca.

SelvaCamino desde Georgetown a Venezuela (más de 900 km en total)

Llegamos desde Gorgetown hasta Linden, a unos pocos km, donde empieza el camino de tierra y termina la civilización.Estuvimos todo un día bajo el sol fuertísimo buscando a alguien que vaya en esa dirección, pero no conseguíamos a nadie. A la noche, cuando ya estábamos por acampar en una estación de servicio, conseguimos una camioneta que nos podía llevar hasta Mabura, un pueblo en el camino a unas 4 hs de ahí. Teníamos que ir en la parte trasera de la camioneta, que iba llena y cubierta de una lona, así que para no caernos teníamos que agarrarnos de unas sogas. Así que de esta manera partimos: a la noche, por la selva en un camino de tierra, en la parte de atrás de la camioneta de unos desconocidos, a punto de caernos si no nos agarrábamos bien, y rumbo a un lugar en medio de la nada que ni sabíamos que era ni donde íbamos a poder pasar la noche.
Llegamos a la madrugada a Mabura, un pueblo en medio de la selva que constaba de una industria maderera, dos bares, una comisaria y unas 10 casas. Preguntamos en la comisaria donde podíamos dormir y nos dijeron que armemos la carpa en la galería del bar. Así que eso hicimos.
Al otro día, despertamos temprano y pudimos ver Mabura de día.

viajeImagen de Mabura, tomada de Internet (no tomamos fotos nosotros ese día)

dedoLa flecha señala Mabura. Como pueden ver, estábamos literalmente en medio de la selva

Así que empezó la larga espera hasta conseguir alguien que vaya hasta Lethem (frontera con Brasil). Afortunadamente, todos los que iban hacia allá debían parar en la comisaría a sellar un papel, como una especie de peaje, así que nos daba la oportunidad de hablar con todos.
Ese día el calor era terrible, no se podía estar ni a la sombra (y mucho menos al sol). Sumado a los mosquitos, y a que no teníamos casi mas comida ni dinero guyanés, hacía que quisieramos salir de ahí cuanto antes. Pero lamentablemente nadie iba hasta allá. Todos los habitantes del pueblo ya conocían nuestra situación y nos ayudaban a buscar gente. A su vez, los muchachos del bar nos regalaban agua, jugos y comida. Los policías también hablaban con todos los que paraban tratando de encontrarnos a alguien, pero estaba difícil.
Pasó todo el día y llegó la noche, que según nos habían dicho era cuando pasaban los camiones y minibuses. Así que teníamos que turnarnos para dormir en el piso mientras el otro esperaba que llegue alguien.

guyanaEn ese piso de madera nos tirábamos a intentar dormir esa noche. Imagen de Internet

Igualmente, con los mosquitos que había era totalmente imposible dormir. Pasaron algunos camiones que no tenían donde llevarnos porque iban cargadísimos, y los minibuses no tenían problema en llevarnos gratis, pero ya partían llenos desde Georgetown. Pasó toda la noche en la que ni dormimos y amaneció. Ya estábamos desesperados, íbamos a tener que pasar otro día de espera insoportable con el calor y los mosquitos, y no veíamos salida al asunto. Hasta que milagrosamente, a mitad mañana llegó una camioneta que iba hasta Lethem, con dos asientos vacíos y aire acondicionado. Era de una mujer venezolana, que no tuvo problema en llevarnos. Después de más de 50 hs muy sufridas desde que partimos de Georgetown, íbamos a llegar a Brasil. Así que subimos y partimos hasta Lethem.

mochileroCamino a Lethem, imagen de Internet

autostopEn una parte del camino hay que cruzar en balsa el río Esequibo. Imagen tomada de Internet

Llegamos a Lethem, agradecimos enormemente a nuestra salvadora venezolana y nos fuimos a hacer los trámites migratorios.Desde la aduana Guyanesa caminamos hasta la brasilera, que se encontraba cruzando un puente.

surinameSi alguna vez se preguntaron cómo se hace el cambio de lado en la ruta entre un país donde se maneja por la derecha y otro donde se hace por la izquierda, ésta es la respuesta: un rulo como éste. Imagen tomada de Internet.

Síntesis de Guyana
Guyana nos muestra en carne propia lo que era la explotación del modelo colonial británico. Territorios que se dedicaban exclusivamente a producir lo necesario para la corona, en este caso arroz, pero sin ningún tipo de infraestructura para que sus habitantes vivan dignamente. Eso hizo que, al independizarse, no cuente con una estructura económica fuerte para mantenerse por sí mismo. Por esa razón es hoy en día el país más pobre de Sudamérica.
El idioma oficial es el inglés y la moneda el Dólar guyanés, muy devaluado. El turismo en el país es nulo. Al igual que Suriname y Guyana Francesa, no cuenta con lindas playas ni paisajes imponentes, mas que nada es pura selva. Pero lo interesante está en su cultura: en este caso, la inmigración india que le aportó al país toda la cultura hindú que tiene al día de hoy.
Couchsurfing funciona bien en Georgetown, dudo que sea igual en otros lugares. Hacer dedo es difícil, pero no porque la gente no pare (paran muchísimo), sino porque cuesta conseguir a alguien que salga de los centros urbanos de Georgetown y Linden.
Nos habían hablado mucho de la inseguridad en Guyana, y de que era extremadamente peligroso. Pero nosotros nos encontramos con todo lo contrario: gente muy solidaria y gentil que nos dio una mano en todo momento que lo necesitamos.

Diario de Viaje de Marcos Pavon..



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