Sin lugar a duda la guerra de los Balcanes en la década de los noventa, dejó una estigmatización excesiva en relación a nuestra mirada hacía la ex República de Yugoslavia.
Sarajevo capital de Bosnia y Herzegovina, o como era conocida antiguamente, la Jerusalén de Europa. Un lugar donde convivían las tres religiones monoteístas más importantes. El judaísmo, el cristianismo y el islamismo.
Ciudad multicultural por excelencia, Sarajevo se posa sobre aristas arquitectónicas diversas, legado heredado por las diferentes etnias confluyentes. Se pueden ver edificios de bloques al estilo de Europa del Éste, al igual que construcciones de formas arábigas, además de iglesias ortodoxas rusas, con esas particulares señas aconadas en sus cúpulas, similares a la Plaza Roja de Moscú.
La capital de Bosnia no permite cerrar los ojos bajo ningún punto de vista y en ningún momento. Hay tanto para observar, que el tiempo para preguntar no alcanza.
Se amalgama la organización europea con el bullicio árabe. Se pueden encontrar con mucha facilidad musulmanes hombres y mujeres, con sus particulares atuendos, de gran altura, ojos y pieles claras, pero con rasgos turcomanos.
Estar aquí realmente es venir a un lugar muy auténtico de Europa y absolutamente diferente a todos los demás. Las marcas de los cañonazos sobre las paredes de los edificios siguen vigentes, nos recuerda que hubo una guerra civil y que a pesar de que ya hayan pasado más de dos décadas, las memorias son imborrables.
Las nostalgias de aquella vida en paz que otrora fue objeto de Jactación para sus habitantes, hoy se entrevera entre una tensa calma y cementerios de miles y miles de caídos, por estas cuestiones de las miserias más grandes que aveces afloran y dejan ver lo peor del ser humano.
Por otro lado Sarajevo tiene todo lo que una ciudad tiene que tener Shoppings modernos, restaurantes, hoteles, bares y espacios verdes. Calles y avenidas limpias y hasta un río impoluto (Río Miljacka) que divide la ciudad en dos, pero que está perfectamente comunicado de un lado y del otro por gran cantidad de puentes.
Completa la escenografía de la ciudad, el mítico y pintoresco trolebús, como transporte urbano público de pasajeros, muy utilizado por los residentes.

Conocer Sarajevo para los viajeros, será de esos lugares que dejan un muy buen sabor de boca, y de sensaciones que nunca se olvidarán.





