En cualquier estación del año los paisajes de Canadá tienen algo que mostrar.
En Canadá todo el año hay cosas que realizar, por lo que de acuerdo con tus gustos puedes escoger cual es la mejor época. En invierno abre las puertas a los deportes de hielo; en verano a las actividades al aire libre y en primavera y otoño se puede recorrer las ciudades, visitar sus mercados y caminar por los senderos.
En el segundo país más grande del mundo hay muchos lugares que valen la pena visitar y que de seguro te quitarán el aliento. Recorre junto a nosotros siete sitios increíbles en Canadá.
MONTAÑAS ROCALLOSAS
Es una de las cordilleras más importantes del continente. En el lugar se encuentra la Mount Robson con una elevación de 3.954 metros y la Mount Logan con 5.595. La fauna que se consigue en sus amplios espacios cuenta con ciervos canadienses, osos, lobos, pumas y coyotes. Aún si no eres experto en el montañismo, vivir esta experiencia de cerca es algo inolvidable. Su ubicación es al este de Vancouver y también atraen sus ríos, lagos, bosques y grandes picos.
JASPER NATIONAL PARK
Este parque también forma parte de las montañas rocosas de Canadá y es el más grande de todos los que se encuentran. En su geografía conseguirás terrenos montañosos escarpados y unos 990 kilómetros de senderos para realizar excursiones. Su origen se remonta al año 1907 y busca proteger algunas especies en peligro de extinción que han sido comunes en la región. Se cuenta entre los sitios que han recibido la designación de Patrimonio de la Humanidad, esto por la gran variedad de vida silvestre. La mejor época para ver sus paisajes es en verano y otoño. Vale la pena recordar que para explorarlo ampliamente no basta con un solo día.
PARQUE NACIONAL BANFF
Es el más antiguo de los parques de Canadá y su ubicación es a dos horas de la ciudad de Calgary, haciendo frontera con el Jasper. Se le conoce también como el parque de las aguas azul turquesa por los lagos que muestran en todo su esplendor este color. Entre sus atractivos destaca la Montaña del Túnel, donde meterse de lleno con la naturaleza es fácil y sencillo a través de sus innumerables paisajes. Suma en total 6.600 kilómetros cuadrados, dentro de la provincia de Alberta. Los lagos sirven de espejo a estas cimas, destacándose el Louise y el Moraine. En las adyacencias se consiguen muchos lugares para alojarse.
PUENTE COLGANTE DE CAPILANO
Este puente tiene una extensión de 140 metros y atraviesa el río Capilano, que se mantiene a una profundidad de 40 metros. Es uno de los que mayor cantidad de visitas recibe en la parte norte de Vancouver. Dos guayas de acero lo sostienen y puede con unas 1300 personas. Es de mucha adrenalina porque el peso de los transeúntes hace que se tambalee mientras lo recorres. Luego se pueden realizar otras actividades en medio de la naturaleza.
CATARATAS DEL NIÁGARA
El lado canadiense de estas cataratas es de mejor visión que el estadounidense, según los expertos. En la época de verano se puede hacer un paseo en el barco Maid of the Mist que llega bastante cerca de las caídas de agua. La exploración se hace en un día, pero si quieres quedarte un poco más hay varios lugares para hospedarse. De Toronto quedan a solamente 180 kilómetros de distancia, desde donde salen autobuses que tardan unas dos horas. Los tres saltos de unos 52 metros de alto, que nacen en el río Niágara, llevan los nombres de Horseshoe, American y Bridal Veil Falls.
LAGO ESMERALDA
Ahora llegamos al Parque Nacional Yoho, donde está este lago de agua azul turquesa y rodeado de picos nevados y arboles de pino. Es el más grande de los que tiene el parque y gran parte del año se mantiene congelado. Se ubica en la falda de las montañas rocosas, desde donde se pueden observar otros escenarios naturales. Una de las mejores formas de disfrutarlo es caminar la ruta de 5 kilómetros en sus alrededores, donde crecen flores silvestres.
CATARATAS MONTMORENCY
Estas cataratas son las más altas de Canadá y están a 15 kilómetros de la ciudad de Quebec. Tienen 83 metros de altura y 46 de ancho, con menos afluencia de agua que las del Niágara. Hay pequeños miradores en los que se observan desde lejos los saltos, aunque estando bien equipado puede llegar bastante cerca caminando. Además, hay un puente debajo de la cascada donde te sentirás justo encima del agua.