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En la provincia de Buenos Aires hay un pueblo que anualmente crece en turismo nacional e internacional, producto de ruinas que emergen del agua y dan testimonio de una estremecedora historia.

Por Danel Ayesta de Sueños de Mochila

Cada vez más turistas que viajan a la provincia de Buenos Aires preguntan por el pueblo Epecuén que trasciende a nivel internacional producto de los diversos documentales, temas musicales y videos que se desarrollan en un entorno apocalíptico.

El viaje empieza en lo visual y termina con relatos que retrotraen decenas de años. Corría el 10 de noviembre 1985 cuando la fuerza del agua, en medio de una sudestada, perforó un terraplén que protegía al pueblo del lago. El crecimiento fue feroz y obligó a una evacuación forzado de casi 1500 habitantes, colapsados por los 1600 mm de agua caídos por ese año. “Nos quedamos sin nada. Fue muy difícil. Mucha tristeza e impotencia”, recordó una víctima.

Ahora los hoteles, almacenes, restaurantes, casas de familias son ruinas que emergieron en su totalidad, al igual El Matadero y   la torre del complejo de piletas que el gobierno municipal construyó en la década del 70. Por suerte no se registraron víctimas fatales pero si una innumerable cantidad de daños materiales que hoy en día invitan a viajar en el tiempo.

Muchos árboles continúan en pie pero sin hojas y con una extrema blancura producto de la gran cantidad de sal que presenta el lago, dando un color característico que lleva los flashes de miles de turistas. El desastre alcanzó también el cementerio. Fosas removidas por un insospechable factor externo. Algunas flores que aparecen circunstancialmente para simbolizar un sector que albergó difuntos.

Sus comienzos en la industria del turismo

Desde su fundación el 23 de enero de 1921, Epecuén se desarrolló como un pueblo turístico. Miles de abuelos que buscaban alivio en la salina para los problemas en los huesos, las articulaciones y la piel se acercaban en forma numerosa. Era adoptado como un lugar de veraneo por las similitudes de las propiedades del agua con las del Mar Muerto. Hasta el día de la inundación llegó a contar con una capacidad hotelera de 5000 camas distribuidas en 220 establecimientos entre hoteles, pensiones y residencias. Otra fuente económica fue la explotación de la sal que se usaba en el rubro farmacéutico y la fabricación del vidrio.

El turismo actual, bajo otra mirada

Parece que Epecuén nació para ser una villa turística a costa de cualquier acontecimiento. Tras la destrucción no hubo decisión política de reconstruir. Pasó a ser un pueblo fantasma con una cruda historia. Pero la llegada de grupos minoritarios, apostando por proyectos audiovisuales, empezó a darle auge.  Ahora, la villa es visitada por miles de turistas de todo el mundo que no van en búsqueda de las propiedades curativas del lago.

Las visitas se encuentran con un panorama apocalíptico que se intensifica aún más con la historia, retratada muchas veces por ciudadanos locales. “El último ciudadano de Epecuén”, el vecino que resistió hasta último momento es la persona a buscar. Se encuentra deambulando por las ruinas e inmediaciones rememorando lo que fue un centro turístico y su paso hasta llegar al trágico desenlace.

En las inmediaciones del foco principal, se encuentra el cementerio que mantiene signos de destrucción y placas antiguas. También flores que simbolizan. Es posible caminar entre los árboles petrificados y observar el atardecer con el sol perdiéndose en el lago, cuya alta densidad de sal produce un efecto espejo ideal para guardar en la memoria interna y externa. Prepara los flahes y las suela de los zapatos para vivir una experiencia distinta. Para sumergirte en sensaciones estremecedoras.

Cómo llegar a Epecuén

Transporte: En primer término se debe acceder a Carhué, ubicado a 11 kilómetros del centro turístico. Desde Capital Federal, ruta provincial 6 hasta Cañuelas. Continuar por la Ruta Nacional 205, luego la 65 y la 33 hasta el cruce con la ruta 60. Girar a la derecha hasta el acceso a Carhué. Son alrededor de 610 kilómetros (6 horas estimativo). En el sitio “Plataforma 10”, es posible obtener información de micros (costos y servicios).

A dedo: A Epecuén llegué a dedo, un feriado largo ida y vuelta. La experiencia fue muy satisfactoria. Se puede tomar un tren desde la estación de Constitución hacia Cañuelas, cuyo entorno se presenta muy propicio para la práctica del AutoStop. Por aquel fue en el marco de un encuentro de mochileros y tarde o temprano todos llegaron.

Costo para visitar las ruinas

En sus comienzos, visitar las ruinas era gratis. En los últimos años, se montó un escenario turístico con diferentes propuestas y el costo para acceder al epicentro del desastre es de 50 pesos (3 dólares). Incluye una visita por el Centro de Interpretación de las Ruinas, ubicado a 1,5 kilómetros, en donde puede apreciarse material fotográfico y de archivo.

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